Cansado, con el barco destrozado y después de pasar mil y un apuros, Nacho Orti cubre la mitad de la etapa.
Gerard Martín, de L´Escala arribó en el puesto trece, mienras que el mallorquín Hugo Ramón lo hizo en el puesto 47
El joven navegante valenciano, Nacho Orti ya se encuentra en encuentra en las Azores, después de culminar la primera parte de la dura regata Les Sables- Azores, 1.300 millas, del total de 2.600 que debe recorrer, y sin la cual no podrá clasificarse para tomar parte en la Minitransat del 2007.
La ida ha sido tremendamente dura, roturas, sueño, miedo, agua, pero de momento Nacho Orti ya ha cumplido la mitad de la etapa. Salieron 70 navegantes, solo lo han conseguido 60, y alguno de ellos con un triste final, tras perder el barco al embarrancar entre las rocas cuando solo estaba a tres millas de la llegada. Los tres españoles han conseguido cubrir la etapa: Gerard Martín, de Llançá, consiguió arribar entre los primeros, en el puesto número trece. El marllorquín Hugo Ramón llegaba en el puesto 47; y Nacho Orti, con el barco y las fuerzas destrozadas, en el puesto 56. Es uno de los dos que no tienen equipo de viento, y está pagando duras las consecuencias. El martes comienza la segunda etapa. Su objetivo sigue siendo: acabar.
Nacho Orti, el joven capitán de 27 años, sigue apostando lo que tiene y lo que no tiene en busca de su sueño, participar en la Minitransat 2007. La última condición que tiene que cumplir es acabar la Regata de las Azores.
Así contaba Nacho Orti como ha sido la primera parte de la travesía:
“Bueno, aquí estoy, en Azores. Estas islas son preciosas, lástima que
no tenga tiempo para disfrutar de ellas. Supongo que la gente se
preguntará que ha pasado y porque tuve que parar en Gijon. Bueno, os mando un breve resumen de la regata:
Salimos con bastante viento y una lluvia muy intensa. La salida fue
muy radical con orzadas a muerte y barcos tapando la salida por el
comité. Yo la verdad es que hice una muy buena salida y me coloque
entre los 20 primeros, pero con la lluvia no podía ver la boya de
desmarque que se supone que estaba proa al viento y resulta que se
llegaba de un bordo. Bueno, perdí muchas posiciones que luego recuperé.
Una vez pasó el frente y completamente mojado, salió el sol y
empezamos a ceñir con brisas débiles. La primera noche fue imposible
dormir por que como no tengo equipo de viento tenia que estar atento a
cada rolada para cambiar el rumbo del piloto. Además, no me encontraba
bien, estaba un poco mal del estomago debido a una intoxicación que
sufrí un par de días antes.
El segundo día llegó el viento. Hasta 35 nudos, tormentín y tres rizos era lo que tocaba llevar y las olas eran realmente enormes. El solent
estaba completamente destrozado y me sentía bastante débil por la
intoxicación. Mucha agua dentro del barco y muy cansado.
Al tercer día, al límite de mis fuerzas, cuando fui a cargar las
baterías, se prendió fuego la placa del cargador. Esto si era un
problema que ya no podía solucionar a bordo. La decisión fue cambiar el
rumbo a Gijón para reparar y recuperarme. El objetivo era acabar la
regata y para que no me descalificaran solo podía estar 36 horas en
el puerto. Regule mi velocidad para llegar de mañana, ya que no tenía
sentido llegar a puerto a las 4 de la madrugada y perder unas horas
preciosas, en caso de que los repuestos no me llegasen. Allí, reparé el
solent como pude y compré un cargador de baterías de los que usan los
talleres de coches ya que uno náutico me tardaría mucho. Hice la
instalación y salí a la mañana siguiente ya con vientos portantes.
A partir de ahí se puede resumir todo en 7 días de planeadas de 17, 18 y hasta 19 nudos, siempre mojado, mucho frío, muy cansado y diversos
incidentes como: Dos Spis rotos. Problemas con luces. Muchísima agua dentro del barco (hasta 3 cubos al día). También tuve que bajar dos veces la mayor para repararla ya que se desintegraba por momentos. Y un largo etc.
Los momentos de más miedo a bordo fueron cuando con 25 nudos de popa me tocó subir al palo a soltar un problema con la burda... Realmente
pase miedo y tuve que pensármelo mucho, de hecho en el primer intento
me rajé en la segunda cruceta y bajé. Después con un poco mas de valor
y decisión ya subí hasta la tercera a solucionar el problema.
Otro momento muy heavy fue cuando estaba durmiendo y el barco
trasluchó solo quedándose apoyada la mayor en la burda de sotavento.
De pronto estaba el barco volcado, entrando mucha agua y el palo casi
vertical. Si hubiera tenido equipo de viento esto nunca hubiera
pasado, pero bueno, tenemos los medios que tenemos....
La verdad es que ha sido muy duro y la vuelta lo va a ser más. Da un
poco de rabia ver a gente que teniendo el barco en condiciones ha
llegado sin problemas, pero bueno, no es cuestión de quejarse sino de
seguir peleando para clasificarse y encontrar esponsor para poner el
barco en buen estado para la Transat.
El objetivo es acabar y, si al final llego a Les Sables d´Olone, Seré
el tío mas feliz del mundo, pero hay que tener los pies en la tierra
por que no va a ser nada fácil, el barco está en las ultimas y estas
regatas te dan muchas alegráis (si las acabas) pero también son una
cuna de desgracias y malos momentos, y si no que se lo digan a los 10
retirados (de los 70 participantes) a los que se le han roto sus sueños. El ultimo, de ellos, un amigo, Andy, un americano que rompió un timón y siguió con un par de.-... y a solo 3 millas de la llegada, después de 1300 millas, embarranca por quedarse dormido y pierde el barco.
Momentos muy duros.... Por eso solo espero acabar y seguir peleando ya que no acabar esta regata supondría no clasificarse y tirar a la basura mucho tiempo, dinero y esfuerzos.
Deseadme suerte.......”
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